El rugbista, Vittorio Lastra, volvió a Los Cóndores para la ventana de noviembre
7:57 de la mañana. Me conecto vía zoom para entrevistar a Vittorio Lastra, quien concentra para preparar los partidos de la Nations Cup. Llego un poco antes, esperando que el Primera Línea de Los Cóndores llegue a las ocho en punto, hora en que la entrevista estaba fijada, sin embargo, entro y él ya está ahí, puntual.
Él juega en Stade Montois, en Francia. Ha desarrollado prácticamente toda su carrera en el viejo continente. Estuvo en la lista del Mundial de Rugby 2023, el primero que jugaron Los Cóndores en su historia. Pasó por Italia también y jugó en Selknam en nuestro país. Es un jugador destacado, europeo, que fue formado en los pastos de la quinta región, específicamente en el Colegio Mackay.
¿Cómo te iniciaste en el rugby?
– Venía de Santiago. Cuando nos vinimos a Viña por el trabajo de mis viejos, llegué al Saint Peter estuve ahí dos años y después me cambié a Mackay y entre esa incorporación a lo que es los colegios británicos obviamente, saltó este deporte que era el rugby que era nuevo para mí, nuevo para mi familia, soy el primer rugbista de la familia. Con el tiempo le fui agarrando el gustito, con el tiempo uno se da cuenta que tiene talento para algunas cosas, el tamaño, soy primera línea, le fui agarrando el gustito al contacto.
¿Cómo un joven lidia con el roce permanente en el rugby?
– Lo digo con el diario del lunes, pero saliendo estrictamente del rugby: Dolor hay en todos lados, obviamente aquí es bien físico, pero uno está bien preparado, se entrena para estos golpes.
¿Cuál es la importancia de la región en desarrollo?
– Principalmente, lo que significa la región para mi en conexión con mi deporte… Me ha entregado una identidad de juego. Mi crecimiento como jugador se llevó por muchos años en la región. Mis entrenadores y las personas que me guiaron, muchos son de la región y por ahí mi juego se fue moldeando en torno a diferentes áreas por personas que son grandes representantes rugbísticos de la región. Mi estilo de juego, donde yo pongo mi foco al jugar en las formaciones fijas, en el scrum lleva un poco de eso, de la identidad del rugby regional. De tener un scrum potente, de buscar oportunidades en el juego abierto cuando se adquiere cierta inercia, estar siempre abierto y disponible para el juego de manos, son cosas que a mi se me entregó en mi formación como jugador en la región.
Has estado en la selección nacional de rugby desde muy joven… ¿Qué significan para ti Los Cóndores?
– La selección nacional de rugby es parte de mí, es parte de quién soy. Hay una parte de Vittorio Lastra que no sería Vittorio Lastra si no estuviera en Los Cóndores. Obviamente he estado acá desde que tengo 16 años y es un tremendo motivo de inspiración y de orgullo. Creo que también me ha entregado valores.
¿Qué valores te ha entregado el rugby?
– Me resulta bien dificil darte uno. Resiliencia, amor, respeto, cosas que son el core del deporte yo creo. Cuando la gente se da cuenta del trasfondo valórico que tiene el deporte es súper importante. En el contexto actual de nuestro país, creo que hay un aporte que el deporte le puede entregar a nuestro país socialmente, muy rico valóricamente.
¿Crees que el rugby tiene potencial para reunir a la sociedad?
– Si. También creo que el fútbol cumple esa función, ha sido un gran camino para mucha gente y con el paso del tiempo se ha ido nublando ese camino. Sin adquirir un carácter competitivo, el camino del rugby podría ser un buen ejemplo de cómo hacer las cosas o como redireccionar otros caminos de distintos deportes. Hay un camino pavimentado a seguir en el rugby y tiene muchas cosas bonitas, de sacrificio, de mucho trabajo.
¿Cómo se da tu paso a Italia y, en ese tiempo, tuviste compañía?
– Me fui bien chico, a los 21 años. Partí solo, se dio por un entrenador de la región, de mi colegio. Él había jugado en el extranjero, en Italia también y él me vio con el potencial, las capacidades, me dijo que intentara, que llamara a un agente, un procurattore que se le llama en Italia, así que ahi armé un video con mis highlights, me puse en contacto con él y se dio. En un mes y medio, dos meses tuve que partir, armar mis cosas, congelar la universidad y partir a Italia, no hablaba ni um poco de Italiano, tengo el pasaporte. Los compañeros te van ayudando, fue una linda experiencia.
En una entrevista en 2018 dijiste que tu sueño era jugar un Mundial y en 2023 entraste en la lista de Los Cóndores ¿Cómo te hace sentir eso?
– La pregunta me hace viajar y revivir esos momentos. Me siento orgulloso y afortunado principalmente. Cuando se hace la pregunta, no se que tan reales eran las posibilidades de que Chile integrara un Mundial, pero creo que el grupo de jugadores que integró el primer mundial tuvo la suerte de que se alineara un proceso de alto rendimiento como el que trajo Pablo a Chile con ser la generación que aceptó la responsabilidad y buscó la oportunidad para materializarla.
¿Cargas con una responsabilidad con el rugby nacional?
– Hoy, no sé si se carga una responsabilidad, pero en su momento si te puedo decir que personalmente cargué con una gran responsabilidad. Si nosotros no materializábamos eso, no se cuantas generaciones se les habría presentado la oportunidad de un proyecto de alto rendimiento como el que tuvimos nosotros. Tuvimos que enfrentar hartas cosas desfavorables para la preparación y se hizo con mucho cariño y mucho sacrificio todo. Demás está decir que una de las cosas que nos inspiraban era que la gente que venía en el camino no tuviera que pasar por las cosas por las que tuvimos que pasar y tuvieran el camino pavimentado
¿Qué cosas tuviste que pasar?
– Había días que nosotros llegábamos y teníamos que entrenar en pleno verano, en la cancha de tierra que había en ese momento, morder el polvo, literalmente y después… a veces había ducha a veces no. Muchas veces durante ese período tuve que auto financiar mis viajes de Viña hacia Santiago y así suma y sigue. Hoy la realidad es bastante diferente. Es lindo y emocionante ver hacia atrás y ver que todo ha tenido su recompensa.
Eres ingeniero ¿Cómo compatibilizaste los estudios con el deporte?
– En su momento lo compatibilicé y en su momento no lo compatibilicé. Cuando yo me fui a Italia tuve que congelar la universidad y ya después cuando volví tuve un semestre más que me dediqué de lleno a terminar la carrera. Yo ya sabía que esto era lo que a lo que me iba a dedicar y que quería seguir y dije: “Bueno ya, me tomo este semestre me dedico al 100% y después estoy con mi energía puesta en el rugby y en el proceso.Creo que tiene que ver un poco con la formación también que me entregó el colegio. Yo aprendí a jugar y crecer como jugador ahí y siempre tuve esto de estudiar, después jugar, entrenar, de quedarme después del horario regular del colegio a lo extra deportivo.
¿En qué momento te das cuenta de que te puedes dedicar al rugby?
– Esas conversaciones, esos momentos cuando alguien te dice cosas así, se quedan bien marcadas. Tuve una conversación con Francisco Deformes, que era mi entrenador y me dijo que podía irme a Italia, ahí yo digo en ese momento: “Me están diciendo algo que no todos mis compañeros han tenido la oportunidad de escuchar”. Y ahí se plantó la idea, yo decido irme a Italia, llegué con la mentalidad de enfrentar la situación como si fuera un deportista profesional y la verdad es que ese año tuvimos muy buenos resultados. El Vittorio que había llegado con muchas dudas de cómo le irá jugando en el extranjero, tenía 21 años, logró mirar a su alrededor, vio que tenía nivel y visualizarse haciendo eso por mucho tiempo. Ese fue el momento en que dije esto si es para mí.
¿Qué le depara el futuro a Vittorio Lastra?
– Ojalá que muchos años de rugby. Estoy enfocado en tener una buena temporada, una buena ventana de noviembre, en alcanzar el mayor nivel profesional posible. Con mi club estamos buscando el ascenso este año. En el corto plazo buscó el ascenso y como jugador busco seguir jugando en el nivel más alto posible.







