María José Roa, capitana del equipo femenino de futsal de Santiago Wanderers habló con Quinta Tribuna
«Majo» empezó en el mundo del fútbol siendo muy pequeña junto a sus hermanos mayores. En su infancia recuerda haber jugado sólo un campeonato defendiendo al club Aguas Buenas de Placilla, lugar donde creció, ya en su adolescencia jugó campeonatos escolares con su colegio. «Esa fue la mayor experiencia de fútbol en mi adolescencia», nos dice. En 2023 tuvo un diagnóstico de cáncer de mama que no la detuvo, se aferró a la fe, siguió su tratamiento y ahora está concentrada en su fútbol.
¿Cómo nace tu afición por el fútbol?
– Por mis hermanos. Tengo dos hermanos mayores que, viendo que éramos chicos, lo único que hacían era jugar a la pelota. Teníamos una cancha en el patio, así que pasábamos horas jugando ahí los tres.
¿Viendo que eras menor tenían alguna consideración especial contigo o no?
– La verdad, es que cuando éramos pequeños era re poca la consideración, era un juego, así que jugábamos a todas nomás entre nosotros.
¿Me imagino que eso te curtió?
– Si, un montón. La base de mi fútbol nace de ahí. Y eran re pesados igual, que no le tuviera miedo a la pelota, me decían.
¿Y cómo llegaste al futsal?
– Por mi hermano, Jeremías Roa. Es parte del equipo de futsal de wanderers masculino desde antes que yo. Ahí conocí el futsal más de cerca y me encantó la rapidez y la estrategia con la que se juega, empecé a entender el juego. Luego se abrió la rama femenina, me fui a probar, ahí empecé mi camino y empecé a entender como me debía mover dentro de la cancha, absorbiendo conocimientos de donde podía.
¿A la hora de desarrollar tu fútbol te sirvió ese juego «salvaje» con tus hermanos?
– Si, definitivamente. Me sirvió para dejar el miedo al balón y a aplicar fuerza en balones divididos. Soy muy de chocar cuando hay balones disputados.
¿De niña jugabas adelante o a medida que vieron tu capacidad te colocaron en ese rol?
– He jugado en varias posiciones. Empecé de lateral, pero nunca me acomodé bien. Luego de central, era más grande y me gustaba mucho, lo hacía bien. Después me puse a jugar de 9 y de 10, también he jugado de extremo, me gusta todo menos jugar de lateral. Me ha servido todo si para entender el juego, a tener visión de campo, siento que ha formado en mi la capacidad de tomar decisiones. En el futsal siempre he jugado de pivot, como es un espacio más reducido, he aprendido a tomar decisiones más rápido.
¿Y para ti es importante ir sumando cifras, goles/asistencias, o no tanto?
– Cualquier cosa que contribuya al equipo. Mi objetivo siempre es ser un aporte positivo, tanto con cifras, como con contagiar la energía de querer ganar.
¿Cómo ayuda ser nutricionista en el desempeño?
– Al principio no le tomaba tanto el valor, sin embargo, en mi vida hubo un antes y un después porque yo tuve un diagnóstico de cáncer en 2023. Estuve en tratamiento un año y seis, ocho meses hasta que me dieron el alta oncológica. fue una etapa súper dura donde tuve que dejar de hacer deporte. Después de eso me enfoqué en proyectos deportivos y la nutrición fue fundamental […] el diagnóstico de cáncer Es algo que nunca te pilla preparada. Fue un proceso súper duro que me generó mucha frustración pero también generó mucha fortaleza en mí […] Me sirvió para enfocarme en la vida que quería construir, en ese tiempo me acerqué mucho a Dios. Siento que fue una fortaleza para mí.
¿Cómo vive en tí esa experiencia?
– En la semifinal que jugamos contra «La U». La verdad es es un gran rival porque han sido campeonas las siete ediciones anteriores. Eliminarlas es una gran hazaña que logramos hacer como equipo. Yo he metido el gol de la victoria, ganamos 1-0. Ha sido un gol muy bello porque me paso a la arquera… Ayer estaba pensando eso, como Dios ha puesto en mi una templanza y una paz para jugar ese partido.







