Gustavo Dalsasso, llegó en 2007 a Everton de Viña del Mar y durante sus primeros años fue el segundo arquero del club. Con el tiempo, se terminó convirtiendo en el portero titular y capitán de la escuadra viñamarina. Allí, vivió de todo, fue campeón, jugó Copa Libertadores, ganó en Argentina y por si su leyenda no era ya lo suficientemente grande, ascendió con Everton dos veces, en nueve años. De esto y más, conversó con nosotros:
– ¿Recuerdas cómo se gestó tu llegada a Everton?
Estaba en mi casa en Talca, en las noticias Mauricio Israel dice: “10 empresarios compran Everton y Juvenal Olmos va a ser el técnico” […] Al otro día me llama Juvenal, yo pensé que me estaban bromeando y efectivamente era Juvenal invitándome al proyecto.
– ¿Hay algún partido en particular que recuerdes de tu carrera en Everton?
Había que hacer olvidar a Johnny Herrera y en el 2008 en la segunda rueda, después de haber salido campeón y de una lesión dura, tengo un partido en Sausalito con Colo-Colo donde le tapó un penal a Lucas Barrios y ganamos 3-1, fui figura en ese partido.En el 2009, Copa Libertadores, el partido más significativo fue el de Lanús que le ganamos y fuimos el primer equipo chileno en ganar en Copa Libertadores a un equipo argentino, eso me dio la posibilidad de trascender. Ese 2008, segunda vuelta y todo el 2009 fue para mi un año que me catapultó a estar peleando para ser el mejor arquero de la temporada.
– ¿Qué significa Everton para tí?
Tanto lo que hice en Huachipato, lo que hice en Rangers como que no se notó mediáticamente y Everton me catapultó a ser un arquero del medio chileno, tuve la oportunidad de sonar en equipos grandes. Everton significa identidad, sentido de pertenencia, significa gente, historia y en lo personal significa mucho para mi… significa mi casa, a pesar de no haber nacido en Viña del Mar, sentirme un viñamarino más, sentir, con mucha humildad lo digo, conocer mucho la historia, cuando era jugador iba a muchas actividades. […] Significa trascender más allá del jugador de fútbol, tuve la posibilidad de que mucha gente me conozca como persona.
– Sufriste dos descensos con el club, sin embargo, lograste ascender dos veces ¿Qué valor le das a esas experiencias?
Fueron duros los descensos, en ese 2010 tuve una lesión importante en la mano, una fractura casi expuesta del tercer, cuarto y quinto metacarpiano. Fue durísimo no poder acompañar las últimas nueve fechas del equipo. Tuve la suerte de que el presidente en ese momento me dijo: ‘Ayúdame a ascender’ y me quedé. Lo hicimos rápido. 2010 descendimos y 2012 volvimos a ascender. En 2014 descendimos y en el 2016 a mitad de año ascendimos, porque fue un campeonato de transición, o sea que la hicimos corta. Ya con 40 años en el último ascenso decidí retirarme con mucho dolor, porque sentía que físicamente estaba bien, pero sentí que había que darle paso a gente más joven y yo estaba muy desgastado mental y afectivamente y decidí dar un paso al costado para que nuevas generaciones pudieran hacerse cargo del arco del Everton. Fue una decisión muy dura. Tuve la suerte de asumir los dos descensos y devolverlo a primera… en 2016 sentí: ‘tarea cumplida, hasta acá llegamos’.
– No empezaste siendo titular, pero con el correr de los años te hiciste con el puesto y te convertiste en capitán ¿Crees que eso le da mayor valor a tu paso por la institución?
No… En mi conversación con Juvenal me dijo que iba como segundo arquero y estaba entre Johnny Herrera y Nicolás Peric. Nicolás no pudo salir de Audax y Johnny llegó de Corinthians. Siempre los pocos partidos que me dejaba jugar Johnny, quizás por suspensión, por lesión, lo había hecho bien, eso generó una confianza. Aparte siempre (fui) bueno para el grupo, y eso generó la confianza de don Nelson, que siempre que tuvo que decidir, decidió por mí y me dio la posibilidad de jugar. Fui mucho tiempo suplente y bueno para el grupo. Se lo debo a Nelson, a los dirigentes en ese momento. Entendí que no es solamente sentirte importante cuando sos titular, sino que también todos me dieron ese lugar desde la suplencia, desde la responsabilidad, desde el payaso del equipo, porque también necesitas descomprimir, en situaciones complejas y siempre es bueno que alguien lleve esa bandera de la simpatía, desde la humildad, desde el ser humano, el grupo lo entendió bien y me dio ese lugar de no empezar como titular, pero terminar después convirtiéndome en un jugador importante. No me considero ídolo, para nada, pero si un jugador importante que dio la vida, con pundonor por este escudo, por esta camiseta.







