La selección de fútbol PC entregará a las delegaciones del Mundial de Atlanta un banderín diseñado por artesanas de la fundación con ropa deportiva recuperada
La selección chilena de fútbol PC (parálisis cerebral) del Team ParaChile entregará a las delegaciones del Mundial de Atlanta, Estados Unidos, un banderín especial hecho con telas recicladas de ropa deportiva en desuso, que iba a ser desechada. La iniciativa, liderada por el Comité Paralímpico de Chile junto a la Fundación Nonos, busca darles una segunda vida como acción sustentable y convertirlos en un objeto de memorabilia deportiva.
Los banderines fueron diseñados de forma exclusiva por las artesanas Jovita Escobar y Margarita Alvial, quienes trabajan en el taller que la fundación tiene en el INACAP de San Joaquín. Los confeccionaron con máquina de coser y de manera artesanal, inspirándose en los paisajes de Chile. Cada delegación lo recibirá junto a una tarjeta que explica su origen.
El gesto llega en un momento histórico para el equipo, que disputa por primera vez el Mundial A de la categoría, del 11 al 23 de octubre. La selección, con una nómina de catorce jugadores, debuta el 15 de octubre ante España en el Grupo B, que completan Brasil y Australia.
La acción nació como un primer paso, una idea que muestra un camino que el Comité quiere seguir explorando en su intención de revisar su huella ambiental. Esta vez, en torno a la recuperación textil, entregando valor a prendas que fueron rescatadas de ser desechadas, para darles un valor a través de un objeto especial.
Para Jovita Escobar, artesana de la Fundación Nonos, la iniciativa tiene un valor que va más allá del objeto: «Es un orgullo apoyar al Team, y de verdad que ellos nos representen. Es importante para la fundación, para nosotros como persona y, yo creo, para todos los chilenos». Para el entrenador del equipo, Sonny Riquelme, es «el más lindo que hemos tenido».
La historia detrás del banderín
Las telas que hoy forman los banderines acompañaron a deportistas paralímpicos en competencias de alto rendimiento. Cuando su ciclo terminó, el destino habitual era el desecho. Pero en el Comité Paralímpico de Chile surgió una pregunta distinta: ¿qué pasa con la ropa que ya cumplió su misión?
Esa pregunta no vino con un plan de largo plazo, y ahí está parte de su valor. Partió con una mirada inicial al textil en desuso y, para darle respuesta, el Comité buscó a quienes ya sabían hacerlo. En la Fundación Nonos, reutilizar textiles es un oficio. Su directora, Paulina Gaete, conectó con el Comité y traspasó la propuesta a Jovita y Margarita, quienes recibieron la libertad de diseñar el banderín.
«Es una iniciativa bien bonita, ya que estamos en la campaña del reciclaje textil», cuenta Margarita. «Ha sido un proceso de harta imaginación, de ver cómo encajar todo lo que es representar la cordillera, los ríos, lo que va a ser el desierto».
Con ese punto de partida, las artesanas tomaron como inspiración el lugar de donde viene el equipo. Una camiseta usada, que estuvo a punto de ir a la basura, se cortó para representar el mar; una chaqueta vieja se convirtió en los cerros, y una polera blanca pasó a ser las montañas. Otras telas recuperadas dieron forma a los ríos, al desierto y al hielo, mientras que el emblema antiguo de una polera volvió a tener vida dentro del diseño y un lanyard de medalla que nunca se usó quedó como decoración. Y entre ese paisaje, dos pingüinos que resisten su existencia con la misma resiliencia con que nuestros deportistas llegaron a un Mundial.
«Se seleccionaron las partes de las poleras que nos llevaron y lo fuimos creando con harto cariño y harto respeto, representando a Chile, para que ellos dejen bien alto el nombre de Chile», explica Jovita.
El resultado es un objeto pequeño y cargado de memoria. No hay dos iguales, porque cada tela viene con su propio pasado.
Las artesanas mismas se lo llevaron al equipo, y ese gesto marcó a todo el grupo. «Fue muy lindo que vinieran ellas a dejarlo, fue muy gratificante, aumentó mucho más la emoción al grupo. A mí, de manera personal, de verdad me llegó. Fue algo que no nos esperábamos», recuerda Sonny.
Antes de cada partido, los equipos intercambian banderines, y esta vez ese gesto tendrá algo más que contar. «El banderín refleja lo que es el país», dice el entrenador, «el recuerdo que uno le deja al rival, al compañero que está conociendo de otros países. Y que esté hecho con esfuerzo propio, con sus propias manos, aumenta mucho más el plus de un banderín».
No es solo un regalo de cortesía. Es un pedazo de Chile hecho con telas que ya habían competido, cosido por manos de mujeres artesanas, y entregado por un equipo que entiende que el deporte paralímpico no solo trata de ganar.







