El Consejo de Presidentes de la ANFP finalizó sin acuerdos tras una jornada marcada por conflictos internos, acusaciones de “golpe de estado” y disputas por la designación de representantes.
La reunión realizada en Quilín, que buscaba avanzar en decisiones clave para el fútbol chileno, terminó envuelta en tensión debido a la propuesta de la Comisión de Clubes de asumir los cuatro cupos del profesionalismo en la Federación de Fútbol de Chile. La iniciativa planteaba reemplazar a actuales integrantes sin someter la decisión a votación, lo que generó rechazo inmediato desde la directiva encabezada por Pablo Milad.
Según lo expuesto, la propuesta incluía instalar nuevos nombres en lugar de dirigentes ya presentes en el directorio, lo que fue considerado improcedente por la actual administración. Desde ese sector argumentaron que cualquier modificación de este tipo debe ser discutida y aprobada formalmente, lo que provocó un quiebre con la comisión impulsora de la medida.
La negativa generó molestia entre los promotores de la iniciativa, quienes advirtieron la posibilidad de presentar un voto de censura contra la mesa directiva, escenario que fue interpretado como una amenaza de desestabilización. En paralelo, también surgieron recriminaciones internas, incluyendo cuestionamientos directos entre dirigentes durante la sesión.
El conflicto escaló con intercambios verbales y la intervención de otros miembros del directorio, lo que terminó por frenar la discusión. Finalmente, el punto fue retirado de la tabla y la reunión concluyó sin avances concretos, dejando abierta una controversia que podría continuar en las próximas semanas dentro del organismo rector del fútbol chileno.






