El volante habló en exclusiva con Quinta Tribuna sobre su paso por el elenco cementero
Juan Ramón Orellana nació en Osorno en 1981, debutó en el club de la ciudad y tras un préstamo en Deportes Antofagasta, dirigido por Óscar Malbernat en 2006, el año siguiente pasó a Unión La Calera en uno de los primeros traspasos entre clubes de la Primera B que se realizó en la historia, según sus palabras. Tras un 2007 en el que fue goleador del equipo cemenetero, no fue considerado el año siguiente por Jorge Socias y encadenó cesiones en Santiago Morning y Deportes Copiapó. En 2009 se retiró en Unión La Calera y nos conversó sobre su estadía allí.
– ¿A qué se dedica actualmente?
Ahora estoy radicado en Osorno, mi ciudad natal. Estoy con mi familia, mi esposa, mis hijos. Estudié técnico deportivo, hice una carrera más universitaria y me dedico 100% al tema de la formación en fútbol. Tengo mi propia escuela, gracias a dios, en el sector donde me inicié, en Francke. Me radiqué aquí desde que terminó mi carrera en Unión La Calera.
– ¿Por qué «Cachete»?
Desde la infancia me dicen así. Yo creo que es por la forma de mi cara… Le comento a mi esposa que nadie me conoce por Juan o por Ramón, la mayoría me conoce por «Cachete» Orellana. Fue desde siempre […] Tengo un hijo que juega fútbol profesional e igual lo conocen por «Cachete», no se ha perdido el apodo.
– ¿Cómo se da su llegada a Unión La Calera?
Venía de jugar en Antofagasta a préstamo de Provincial Osorno y no quise seguir, quería juggar en Primera y no se me dio. No firmé mi extensión de contrato en Osorno y se llegó a un acuerdo para venderme a Unión La Calera, una de las primeras ventas entre equipos de Primera B. Yo me iba desde Osorno a Unión La Calera, o sea, iba a reforzar a otro equipo de la misma categoría, se dio que el «profe» Ibarra me quería y firmé por cuatro años.
– ¿Qué significa para usted Unión La Calera?
Para mí, Unión La Calera me marca por la forma en que me trataron. El profe Hernán Ibarra se portó un siete, porque fue uno de los pocos técnicos que da la sensación de que es transparente y llegué en mi mejor momento. Venía del 2005 de hacer una campaña enorme, por eso me voy a Cobreloa. El 2007 fui uno de los goleadores y se dio todo. La ciudad es parecida a Osorno, más seco si, pero la gente, la empatía que había, poder salir tranquilo a algún lado. Siempre trataban de buena forma a la persona, no al jugador, de eso se trataba. La sensación que me queda de Unión La Calera es que fue uno de los mejores años que tuve. Incluso le marco un gol a Osorno…
– ¿Celebró ese gol?
No me dolió mucho hacerle el gol a Osorno por cómo me trataron, yo pasé La Calera por un trato entre dirigentes, después me decían que me vendí por unos pocos pesos. Da a entender que no importa lo que hagas en el fútbol, la gente se olvida y esa diferencia es lo que marca a la gente de Calera.
– ¿Cómo lo trató el hincha?
Bien, se sentía ese apoyo… Ver a un equipo de Primera B en el Nicolás Chahuán antiguo donde la barra llegaba siempre , partido que había, estaba la barra ahí donde se ubicaba el marcador antiguo. Siempre hubo un trato especial. Uno va con la expectativa de jugar bien, de marcar diferencias, se tenían altos y bajos, pero la gente te reconocía con el cariño que te daba… Es respetable lo que la gente calerana hace, son personas que con mucho sacrificio pagan su entrada para ir al estadio. En ese tiempo me encontré abuelitos que iban con sus bastones, uno mira el entorno.
– ¿Mejor recuerdo?
La presentación que tuve, fue un partido 5-3 que le ganamos a Unión Española en la «Noche Roja» , buen marco de público, jugando contra un buen equipo del «Coto» Sierra, de Pedro Reyes y también la campaña, estuvimos a poco de llegar a esa liguilla y poder ascender. El plantel, la gente que trabaja en el club y en el estadio, todos esos recuerdos uno llegaba de otra ciudad y habíamos hartos los que éramos de afuera y muchos no tenía a sus familias viviendo con ellos, por un tema económico había que tomar algunas decisiones, por eso era más la cercanía con los compañeros. Lo de John Silva marca mucho en mí también… Él me lleva a su hogar a estar ahí, a pasar alguna fiesta allá y que te inviten a un hogar, porque tu estás solo
– ¿Algún gol que recuerde con especial cariño?
Además del de Osorno… Un gol de tiro libre que le hice a Deportes Iquique en el Nicolás Chahuán. Al que no pude hacerle goles nunca fue a San Luis. Todos los clásicos los ganamos. Era bonito el entorno, el clásico, vivirlo, estar ahí, que nos apedreen el bus a la salida de Quillota, tirarnos al piso. Son cosas que pasan.
– ¿Por qué se retiró en Unión La Calera?
Yo me retiro porque ya había pasado por cuatro cirugías y en la última ya me habían retirado todo el menisco de la pierna derecha, entonces me costaba mucho la recuperación después de los partidos. Jugaba un domingo y recuperaba hasta el miércoles y el jueves trabajaba con kinesiólogo, lo que me generó perderme la parte física, no impactar la superficie en la que entrenábamos, además venía gente más joven.







